Profesiones más expuestas a sufrir lesiones dentales (II)

La semana pasada abríamos el tema: ¿qué profesiones son más proclives a que quienes las ejercen sufran lesiones dentales y otros problemas que acaben alterando su salud dental?

Nos referíamos entonces a los deportistas, por sus altas probabilidades de golpes y choques, y de entre ellos destacábamos a boxeadores, futbolistas o jugadores de rugby; también recordábamos a nadadores y buceadores, deportistas también, pero sufridores de daños en sus piezas dentales por motivos llegados desde el agua y las sustancias que ésta puede contener en determinados escenarios, como las piscinas deportivas, y no por los golpes ni encontronazos.

Por último, hablábamos, como colectivo especialmente sacudido por los accidentes de tráfico, de los transportistas en general: camioneros, conductores de furgones y autocares, chóferes, taxistas, etcétera. Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de roturas y fracturas en los dientes.

Dejamos algunos otros oficios para una segunda entrega del artículo, y aquí están. Hoy hablaremos de albañiles, carpinteros y altos ejecutivos. ¿Sabes por qué estas profesiones están más expuestas a sufrir problemas de salud bucodental? A continuación te damos la respuesta.

 

  • Albañiles. La construcción en sus diversas facetas es una actividad con riesgos laborales considerables. Se manejan materiales pesados con maquinaria de grandes dimensiones y cualquier pequeño error de cálculo o fallo de los sistemas de seguridad puede traer consecuencias no deseadas y, en algunos casos, terribles. Los obreros de la construcción u obreros constituyen, por tanto, otra de las profesiones expuestas a sufrir accidentes que puedan afectar a su dentadura, pues ésta es una más de las partes de su cuerpo expuesta a esos riesgos laborales de los que hablábamos.
  • Carpinteros. En la jornada laboral de un carpintero también se utiliza herramienta que puede ser peligrosa para la salud bucodental. El martillo, por ejemplo, al golpear sobre cualquier superficie, rebota nuevamente hacia el cuerpo de quien lo emplea, y en ocasiones puede llegar a impactar sobre el mismo. Los dientes, el rostro, las manos y los dedos de un carpintero están muy expuestos a lesiones.
  • Por último, no queríamos dejar pasar una profesión que es, en realidad, muy amplia, pues afecta a personas de distintos sectores laborales. Entre ellos no existe un riesgo directo de accidentes dentales, pero sí de sufrir daños en su dentadura de forma indirecta. Nos referimos a los trabajadores y trabajadoras estresados. Principalmente destacamos en este último apartado a altos ejecutivos, cargos de alta responsabilidad de empresas y entidades importantes. Junto a esa enorme responsabilidad, en estos trabajadores se dan otras circunstancias: grandes cargas de trabajo, jornadas interminables, escasez de ejercicio físico, dietas poco saludables, falta de sueño, etcétera. Esta situación es caldo de cultivo para la aparición del bruxismo, una dolencia que consiste en el rechinamiento nocturno de los dientes y que termina por desgastar el esmalte y dañar las piezas dentales y la mandíbula. Además, produce fatiga al no permitir un sueño reparador entre quienes la padecen.

La recomendación es sencilla, aunque no infalible: utilizar todos los medios de protección disponibles para evitar que nuestros dientes, y el resto de nuestro cuerpo, se vean lesionados por un accidente laboral. Junto a ello… ¡lo de siempre! Mantener una higiene bucodental correcta y constante y acudir a tu cita con el dentista de forma periódica y puntual. ¿El objetivo? Tener una dentadura resistente y fuerte, a prueba de toda profesión.

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