La próxima semana celebraremos San Valentín, la fiesta de los enamorados y de la amistad. Y aunque su celebración para algunos sólo sea una excusa comercial para vender más flores, bombones o perfumes, está claro que el amor es un sentimiento casi tan difícil de explicar como capaz de provocar las más hondas emociones.

Enamorarse genera en el organismo una auténtica “inundación” de sustancias químicas que nos hacen sentir bien, y que también son responsables de reacciones físicas como el enrojecimiento de las mejillas, la sudoración de las palmas de las manos y la aceleración del latido cardíaco. Concretamente el “cocktail” cerebral de los enamorados está formado por dopamina, adrenalina y norepinefrina. La dopamina provoca sentimientos de euforia, mientras que la adrenalina y la norepinefrina hacen que el corazón lata con fuerza y nos quitan el sueño.

El amor parece afectar directamente a nuestra personalidad; cambia nuestros hábitos, rompe nuestros ideales y nos hace decir cosas que no queremos.

Estar enamorado nos hace ver la vida de una forma más positiva, todo nos parece más sencillo de lo que es y nos sentimos más seguros de nosotros mismos.

El que ama se llena inevitablemente de completa alegría; y el que está alegre lo está porque, de una u otra forma, es amado.

¡¡Fijaos la de motivos que hay para sonreír!!

Y tú ¿regalarás sonrisas este San Valentín?

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