16
Jun

Si los niños sufren estrés…también sus bocas

 

A veces pensamos que el estrés sólo puede afectar a los adultos, pero no es así. Un estado de excesiva actividad y ansiedad puede provocar también en los más pequeños episodios de estrés que repercutan negativamente en su boca. A mayor ansiedad se incrementarán los índices de acidez que acabarán atacando el esmalte de los dientes. El estrés puede desembocar en la inflamación y el sangrado de las encías, el primer paso para que se convierta en una enfermedad crónica o gingivitis.

Además del dolor durante el cepillado y la mayor sensibilidad de las encías a los cambios de temperatura, un síntoma muy común del estrés es el bruxismo que no sólo afectará a la dentadura, sino que puede acarrear dolores de cabeza, así como de los músculos faciales.

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13
Jul

Síndrome de boca ardiente

 

El Síndrome de Boca Ardiente se caracteriza por dolor, ardor, escozor o picor generalizados en la cavidad bucal, así como  trastornos del gusto y problemas de saliva y es relativamente frecuente;  se calcula que el 7% de la población europea lo padece.

La lengua que es un músculo cubierto de una mucosa de gran sensibilidad dotada de muchas terminaciones nerviosas y muy vascularizada cuando genera movimientos liberadores de tensión, puede desencadenar el síndrome de boca ardiente.

El ardor crónico de la lengua y los labios, denominado síndrome de boca ardiente, es más frecuente en la mujer mayor de más de 60 años y tras la menopausia.
Entre sus causas es común la irritación de los tejidos por parafunción de la lengua y los labios contra los dientes para liberar estrés. Coadyuva la falta de saliva por la ingesta de fármacos u otras causas. En su tratamiento hay que controlar desórdenes generales o infecciones, adiestrar al paciente en ejercicios y relajar los músculos de la lengua.

La saliva favorece los movimientos suaves de la lengua dentro de la boca. Cuando no existe saliva o se reduce por ingesta de psicotropos, ansiolíticos, etc. se dificulta la fricción de la lengua provocando dolor y/o escozor. Un incremento de dopamina puede provocar movimientos inconscientes y continuados de la lengua por estrés, lo que, a la larga, produce inflamación de los tejidos que se encuentran por debajo de la mucosa y esta inflamación produce el ardor; cuanto más nos arde la lengua, más parafunción hacemos (más movimientos, más fricción) y más ardor tenemos; se establece una especie de círculo vicio ¿movemos la lengua porque nos escuece o nos escuece porque la movemos?

A la hora de diagnosticar este síndrome habrá que determinar que se deba únicamente a una parafunción liberadora de estrés por tensión emocional y descartar que no haya problemas neurológicos generales provocados por una alteración del sistema nervioso central.

Tratamiento

El primer paso es que el paciente sea consciente de sus parafunciones, de lo que hace, cuándo, cómo y dónde lo hace. Si hay un desorden psíquico, neurológico o sistémico habrá que ajustarlo al paciente.

Como medidas básicas conviene establecer una higiene básica: buena alimentación, ejercicio físico, utilizar técnicas de relajación así como dormir bien. Dejar los psicótropos, el tabaco y el alcohol, los colutorios dentales así como los chicles o caramelos.

Como medidas específicas optar por  la supresión de irritantes ya que algunas prótesis dentales pueden rozar algunas zonas de la lengua y controlar la falta, en el caso de que se haya producido, de hierro, ácido fólico o vitamina B12.

Controlar la parafunción, ya que si el paciente no deja de realizar movimientos continuados el problema no termina por desaparecer: técnicas de relajación para que controle su lengua y que sea capaz de relajarla.

 

16
Mar

Cómo afecta mordernos las uñas a nuestra salud bucodental

 

El comerse las uñas es un hábito compulsivo que puede afectar a niños y adultos. Medicamente se le conoce como onicofagia.

Morderse las uñas es un hábito que, a menudo, comienza en la infancia. Los estudios demuestran que un 60% de los niños y el 45% de los adolescentes se muerden las uñas. Es menos frecuente después de los 18 años, pero es un hábito que puede continuar hasta la edad adulta. Muchos adultos y niños en ocasiones no son conscientes de que se están mordiendo las uñas; el estrés y el aburrimiento son una de las primeras causas. Es una forma de aliviar la ansiedad, las frustraciones y la soledad que son los desencadenantes adicionales.

Por ejemplo, la mayoría de los niños con onicofagia tienes problemas para desarrollar habilidades sociales. Como adultos este problema afecta a la propia autoestima ya que la persona percibe que no es capaz controlar sus impulsos. Y es así en los casos más graves, un impulso incontrolable que requiere de ayudas específicas para poder eliminarlo.
Se trata de un hábito adquirido bien por imitación bien como válvula de escape a alguna situación de estrés buscando algo para tranquilizarse.

El morderse las uñas y las cutículas tiene consecuencias físicas y emocionales:

  • Puede dejar los dedos enrojecidos y doloridos. El área de la piel alrededor de las uñas puede sangrar e infectarse.
  • Afecta a los dientes a su alineación y su fuerza ya que los debilita.
  • Mayor posibilidad de padecer halitosis.
    Si eres de l@s que se muerde las uñas habitualmente podrías tener serios problemas con el aliento. Sí, da igual que te laves los dientes después de cada comida y que luzcas una sonrisa perfecta o que hagas la digestión de forma correcta. Si las bacterias presentes en tus uñas acaban en la boca, el organismo genera partículas y sustancias que tienen como objetivo defenderse de forma natural de estos ‘ataques’ externos y que tienen un olor muy desagradable.
  • Favorecer el desarrollo de la gingivitis.
  • Incrementa las posibilidades de padecer bruxismo, hábito involuntario de apretar y rechinar los dientes lo que genera dolores fuertes en la mandíbula y cefaleas, además de evidentes daños en la dentadura.
  • Posibles fracturas tanto del esmalte como de la pieza dental.
  • Si las uñas están llenas de bacterias y nos llevamos éstas a la boca podemos favorecer la aparición de desagradables herpes en lugares tan dolorosos como los labios e incluso lesiones bucales que podrían afectar de forma directa a nuestros dientes y que podrían obligarnos a tener que recurrir al odontólogo

Es un hábito difícil de romper, pero no es imposible, se puede conseguir con motivación y fuerza de voluntad. Existen remedios caseros que pueden servir de complemento:

Ajo por su persistente sabor. Es un antiséptico natural y ayuda a fortalecer las uñas mateniendo controladas las infecciones.

Aceite de Neem. Su amargo sabor ayudará a la hora de evitar que nos mordamos las uñas. Su componente antiséptico las mantiene libres de infecciones.

Calabaza amarga. Se puede utilizar tras machacarla como pasta ya que tiene un alto sabor amargo.

Tiras adhesivas. Otra buena barrera para evitar mordernos las uñas tapándolas, ojos que no ven…

¿Y bien? La próxima vez lo pensarás un poco más antes de meterte los dedos en la boca, no? 😉

13
Oct

¿Por qué tengo los dientes negros?

En ocasiones, y pese a mantener un correcto cuidado de los dientes en lo que a higiene y a visitas al especialista se refiere, notamos que nuestros dientes se oscurecen. ¿Por qué?

Varios son los factores:

  • La ingesta de alcohol, vino tinto, bebidas azucaradas, café o té así como vinagres o cítricos ya que el ácido perjudica la perdurabilidad del esmalte.
  • El alquitrán y la nicotina son dos elementos que componen el tabaco y que provocan que el diente amarillee.
  • El paso del tiempo también afecta a nuestros dientes que poco a poco van sustituyendo el brillo blanquecino del esmalte por uno más amarillento.
  • El uso habitual de medicamentos también perjudica el color de nuestros dientes, haciendo que se pierdan su tono habitual y ennegreciéndolos, también la clorexidina que aparece como componente en algunos enjuagues bucales.
  • Por un traumatismo que puede afectar al nervio y vasos sanguíneos produciendo su oscurecimiento.

 

¿Qué consejos podemos daros para evitar que vuestros dientes se oscurezcan?

 

  • Aunque como ya hemos dicho, el paso de los años se refleja en un proceso de amarilleado de los dientes es necesario no perder los buenos hábitos bucodentales y cepillarnos 3 veces al día terminando cada enjuague con un colutorio.
  • Sustituir alimentos anteriormente citados por frutas y verduras ricas en calcio, Vitamina C y D y magnesio como manzanas, fresas, quesos, apio, uva.
  • Y, por supuesto, no dejar de visitar a vuestro dentista para  un óptimo control y revisión.

Imagen cortesía de: freedigitalphotos.net

21
Jul

El estrés y la salud bucodental

Uno de los males de nuestro tiempo es el estrés. Pocos son los que se escapan a los ritmos de vida actuales, entre prisas y decenas de compromisos diarios. La salud bucodental no es ajena a este problema y se resiente.

Más allá de afectar a nuestro bienestar y calidad de vida, el estrés provoca tensiones que derivan en dolores de cabeza, cansancio, contracturas musculares o ansiedad, entre otros. Seguir leyendo

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